Santiago Escuain
Religiones orientales y cristianismo
— reseña de una conferencia
RABINDRANATH R. MAHARAJ fue el conferenciante que el pasado martes
12 de noviembre [1999] por la tarde dio la conferencia con el título
de este encabezamiento en la Universidad de Gerona, en la Casa de la
Cultura, en un acto patrocinado por los Grupos Bíblicos
Universitarios (GBU). La conferencia fue traducida a la lengua
catalana por Santiago Escuain, que actuó también de
intérprete en el animado coloquio que tuvo lugar al final.
Rabindranath Maharaj es el descendiente de una larga línea de
sacerdotes brahmanes y recibió instrucción como yogui.
Su abuelo había sido gran sacerdote en la ciudad santa de
Benares, en la India, y su padre había sido un yogui y guru
adorado por sus seguidores. Rabindranath siguió sus pasos, y
ya de pequeño meditaba muchas horas diarias, experimentando
con frecuencia fenómenos psíquicos. Muerto su padre, en
su adolescencia cumplió la predicción de pandits
y astrólogos en el sentido de que sería un gran guru
hindú. Tenía un gran número de seguidores que lo
adoraban como un avatar y que le presentaban ofrendas.
En su instrucción llegó a conocer profundamente los
Vedas, las escrituras sagradas de los hindúes. Por todo ello
está extraordinariamente calificado para exponer esos temas.
Acerca de los mismos ha dado clases y conferencias en universidades
por todo el mundo.
Hinduismo - Nueva Era
En su conferencia hizo un análisis del contenido y de las
consecuencias de las creencias del hinduismo en particular, y del
gran movimiento de la Nueva Era como un gran «paraguas»
bajo el que caben toda clase de movimientos místicos y
esotéricos en general. La Nueva Era es un gran abanico de
misticismos orientales revestidos con ropajes occidentales. El
conferenciante se refirió a la actual actitud, tan
generalizada, que considera que «todas las religiones conducen
al mismo fin y hablan de mismo Dios», y expuso las radicales
diferencias de fondo entre el hinduismo y la Nueva Era por una parte,
y con el cristianismo apostólico por la otra.
El hinduismo y Dios
En el hinduismo, cuando se habla de Dios, el concepto es que Dios es
el TODO. Todo es Dios y nada hay que no sea Dios. La única
realidad es el Absoluto, Brahman, y la aparente existencia de
todo el universo de mente y cuerpo como el hombre lo experimenta es
tan sólo maya, ilusión. Así, toda la
actual rueda de la existencia es una ilusión, la
individualidad misma es un mal, y el karma es la implacable
ley de causa y efecto. Para poder llegar a la liberación es
preciso alcanzar primero la conciencia de que el Yo individual no es
diferente del Yo Absoluto de Brahman, y que uno forma parte de
una totalidad de la que no se diferencia de nada.
El Yoga - la salvación en el hinduismo
Este es el propósito del Yoga, que no es en absoluto un
ejercicio para conservar una buena forma física, sino la parte
central del hinduismo para alcanzar la salvación, que
significa la unión con Brahman mediante la
autorrealización, la unión con Brahman, el Yo
impersonal trascendente eterno, y de esta manera conseguir salir de
la fútil rueda de la existencia, con sus múltiples,
temidas y aborrecidas reencarnaciones debidas al karma.
El Yoga - el camino a la salvación en el hinduismo
El yoga comporta la meditación en el sentido oriental
de introspección, de liberación de la mente de todo
pensamiento voluntario o racional, conduciendo a la
contemplación del interior del ser y de la pasividad, para
alcanzar a la entrada en la conciencia de la unidad con
Brahman. Comporta también en último
término cortar con todos los vínculos externos de este
mundo, que no es nada más que maya, la apariencia
externa tal como el hombre la ve.
El karma
El karma exige la reencarnación debido a que si alguien
mata una hormiga, en su siguiente reencarnación debe volver
como hormiga con la conciencia de que es hormiga, a fin de
morir tal como ha muerto. Si alguien mata un escarabajo, en la
siguiente vida ha de volver como escarabajo. Esto lleva a dos
consecuencias prácticas en el hinduismo: (1) la
esclavización de los hombres bajo toda una seria de plagas que
no se atreven a combatir, porque (a) podrían estar matando a
un difunto pariente o amigo; (b) temor a las consecuencias del
karma, que inutilizaría todos los pasos hechos en el
yoga hacia la salida final de la rueda de las reencarnaciones.
(2) La falta total de compasión en la sociedad hindú
como tal.
Consecuencias personales y sociales
El conferenciante expuso que según las escrituras
hindúes, el Gita y los Vedas, es malo procurar el bien de los
parias o de los desafortunados. Lo que padecen es consecuencia
del karma, y se debe dejar que lo padezcan para de esta manera
llegar en la vida siguiente a una mejor reencarnación. Esto
conduce a la pasividad social, al estancamiento, a la pobreza, abre
paso a las epidemias y al hambre. Ante la llegada de misioneros
cristianos de occidente, los sacerdotes hindúes han tratado de
hacerles ver que desde una perspectiva hindú no estaban
haciendo un bien a los pobres al ayudarlos. Toda la acción
sanitaria y benéfica en la India ha tenido su origen desde
fuera de la India, y ha sido resistida por los brahmanes, la casta
superior, privilegiada y rica, que la ha considerado como un mal
fundamental que se hacía a aquellos que precisaban pagar su
karma de vidas anteriores en esta vida presente.
La reacción budista
De hecho, Gautama Buda, un príncipe indio, hacia el siglo 5
a.C., reaccionó contra el hinduismo y su implacabilidad, y
formuló su propio sistema. Es preciso añadir que las
diversas formas de budismo que se profesa en la actualidad y el culto
al Buda deificado chocan frontalmente contra lo que Buda
enseñó, siendo que negaba la deificación de
ningún hombre, él incluido.
La muerte de un guru: Una nueva vida en Jesucristo
El conferenciante habló de la liberación que
comportó para él llegar a comprender el mensaje de
Jesucristo tal como es dado en el Nuevo Testamento. Esto lo
llevó, tras un largo proceso, a abandonar el hinduismo como
sistema humano, ante el testimonio divino de Jesucristo.
Hinduismo y cristianismo - contradicciones fundamentales
El hinduismo dice que no existe distinción alguna entre el
Creador y la Creación y que la creación es una
pesadilla del Creador; afirma también que la salvación
reside en volver a la conciencia de que el hombre es realmente Dios.
En contraste con ello, según la revelación
bíblica el Creador y la Creación son cosas bien
diferentes. El Creador es eterno, autoexistente, Personal y distinto
de sus criaturas humanas, que poseen una personalidad y voluntad
distintas y propias, y que pueden mantener una relación de
amor con el Creador, de forma libre y por tanto vivida de manera
genuina, con el gozo de la conciencia y con la conciencia del gozo.
Según el cristianismo bíblico, la salvación se
hace necesaria debido al alejamiento del hombre de Dios, por cuanto
el hombre, haciendo mal uso de su libertad, dio la espalda a Dios y
se lanzó por sus propios caminos, cerrándose a
Dios.
El pecado en contraste al karma - la salvación en el
cristianismo
En contraste con el karma y su rueda de reencarnaciones en el
hinduismo, Jesucristo muestra que existe el pecado, la enemistad
contra Dios y contra el prójimo, y con todas las consecuencias
personales y sociales que ello conlleva: egoísmo, odios,
luchas, homicidios, avaricia, impureza. Y la consecuencia es que,
según las Escrituras bíblicas, «de la manera que
está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y
después de esto el juicio, así también Cristo
fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y
aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado,
para salvar a los que le esperan» (Epístola a los
Hebreos, 9:27). Así, Dios se encarnó una sola vez,
haciéndose miembro de la raza humana, en la persona del Hijo.
Por medio de esta verdadera encarnación, como verdadero Hombre
pero siendo a la vez Dios, el Hijo, enviado por iniciativa del Padre
por amor a los hombres y como provisión divina, pagó
las culpas de los hombres, habiendo venido a formar parte de su raza,
pero siendo Él sin culpa ni pecado.
Resurrección en contraste a Reencarnación
Jesucristo pudo como Salvador dar plena satisfacción a la
Justicia divina pagando los pecados de los hombres, a fin de que todo
aquel que acepte en don de Dios, creyendo en Jesucristo, reciba
gratuitamente la vida eterna; una vida eterna que se recibe ahora por
la fe, y que se manifestará plenamente en el creyente en una
resurrección para la eternidad, con una relación
interpersonal con Dios y unos con otros.
La fe en Jesucristo - el camino cristiano a la
salvación
El conferenciante expuso que según lo predicho por los
profetas del Antiguo Testamento y proclamado por los apóstoles
del Nuevo Testamento como ya cumplido, queda abierto el camino,
mediante la fe en la palabra de Dios y en Jesucristo y Su obra. No es
preciso hacer nada, sino aceptar el don del amor de Dios, porque
Jesucristo lo ha hecho todo por nosotros. ¿Donde quedan las
obras? Según el Nuevo Testamento, tienen desde luego su lugar.
No son el camino de la salvación, sino el camino de aquel que
ha recibido la salvación, porque la salvación es
«no por obras», pero «para buenas obras». Las
obras no son la causa, sino la consecuencia de una salvación
recibida y vivida (Epístola del apóstol Pablo a los
Efesios, 2:8-10).
Conclusión de la conferencia
Así, el conferenciante dejó evidente que no todas las
religiones enseñan el mismo objetivo, que no todas las
religiones hablan del mismo Dios, y que el contenido fundamental del
hinduismo y de la Nueva Era en general y del esoterismo son
radicalmente diferentes del mensaje de un Dios personal que llama a
los hombres a Él con deseo, en total contraste con la terrible
dificultad del sistema hindú de una deidad impersonal a la que
es preciso llegar a través de una vida de rituales y
ceremonias externas y de experiencias místicas de naturaleza
ocultista. En las Escrituras cristianas, el Dios manifestado en
Jesucristo como Dios justo y de perdón, de amor y
compasión, dice, en contraste con todo ello:
«Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la
puerta, entraré a él, y cenaré con él, y
él conmigo» (Apocalipsis 3:20).
El mensaje del cristianismo, en contraste con el del hinduismo, es
el de un Dios personal y solícito. El conferenciante expuso
que es el mismo Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quien
dio a Su Hijo por amor a nosotros, para que muriese por nuestros
pecados y para llamarnos a la salvación por la fe en
Él. Y es el Señor Jesucristo mismo quien, con amor e
insistencia, nos convida a que le abramos la puerta. Él
está dispuesto a entrar y a darnos Su comunión, si tan
sólo nosotros le recibimos.
Esta presentación fue seguida de un animado coloquio con la
participación de los asistentes, y que se prolongó
hasta mucho más allá de la hora prevista. Se agradecen
desde aquí la paciencia y las atenciones del encargado de la
sala.
Reseña de la conferencia por Santiago Escuain
© SEDIN 1999
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Apartat 126
17244 Cassà de la Selva (Girona)
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