Servicio Evangélico de Documentación e Información
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||||||   Apartado 2002 -08200 SABADELL (Barcelona) ESPAÑA |SPAIN   ||||||   No. 7 - 22 octubre2000   ||||||||||

[Text in English at the end]
 


Durante estos días se están anunciando los Premios Nobel, y con ello incluimos un breve artículo acerca de los Premios Nobel y Dios en el trasfondo del hombre y de la vida ¿Es cierto que la ciencia conduce al materialismo? Interesante es también el anuncio del libro de Jonathan Wells, Icons of Evolution (Iconos de la Evolución), y del que trasladamos al castellano su introducción. ¡Ojalá pueda publicarse en castellano en breve, aunque de momento no hay ninguna avenida abierta a ello!
 
También aparece una reevaluación de las tesis de Tierra Antigua frente a Tierra Reciente con un análisis de los pasajes pertinentes de Génesis 1, Éxodo 20:11 y otros.
 
Queremos aprovechar este espacio para comunicar la recepción de muchas consultas al portal de SEDIN. No nos es posible responder a todas las notas recibidas, aunque procuramos hacerlo en el caso de las más apremiantes y que podamos complacer de manera razonable.
 
Sin embargo, debemos manifestar que en ocasiones es muy difícil atender peticiones concretas de documentación, especialmente en ciertos temas pertenecientes a segmentos muy específicos. Procuramos ir incorporando novedades relevantes a la controversia sobre los orígenes, diseño inteligente, apologética general y temas de interés para los cristianos en distintos campos de la fe y de la práctica, pero necesariamente debe ser en campos fundamentales, por razones de tiempo y de espacio.
 
Queremos también aprovechar la ocasión para manifestar nuestro agradecimiento por los muchos mensajes de apoyo y aprecio que también recibimos.
 
Santiago Escuain
 


INDICE CASTELLANO
 
- Los científicos Nobel: Lo que dicen acerca de Dios
Interesante documentación que refuta la pretensión
delmaterialismo como consecuencia de la empresa
científica.
 
- Iconos de la Evolución - El nuevo libro del Dr. Jonathan
Wells, profesor de la Universidad de California en Berkeley,
refutando las pretendidas pruebas de evolución presentadas
tradicionalmente en los libros de texto y al gran público.
 
- Sobre el actual debate entre una Tierra Antigua y una
Tierra Reciente, por Santiago Escuain
En HTML y también en formato PDF para imprimir
y repartir!
 
- Cita Citable
 


ENGLISH INDEX
 
- Quotable Quote
 

LOS CIENTÍFICOS NOBEL - LO QUE DICEN ACERCA DE DIOS
 
BreakPoint con Charles Colson
Comentario #001013 - 13/10/2000
Los científicos Nobel: Lo que dicen acerca de Dios
 
********************
 
Esta semana, científicos de todo el mundo han estado durmiendo con un ojo abierto, muchos de ellos con la esperanza de una llamada telefónica desde Estocolmo. Hasta ahora, los miembros de la Academia Nobel han anunciado a los ganadores en química, física y fisiología o medicina: en cada caso se ha tratado de premios colectivos. Y también se concederán el gran premio en economía y el Premio Nobel de la Paz.
 
Estos premios tienen un sentido especial este año, porque es el 100 aniversario del Premio Nobel. Pero, ¿qué significa esto para los cristianos? A menudo se nos dice que los científicos son todos ateos. La realidad es distinta. En primer lugar, las encuestas revelan que alrededor del 40 por ciento de los científicos creen en Dios. Uno puede preguntar, sin embargo, ¿qué hay de los científicos líderes, los que han ganado el Premio Nobel?
 
El físico alemán Max Born, que fue pionero en la mecánica cuántica, dijo: «Los que dicen que el estudio de la ciencia llevan al ateísmo deben ser personas más bien simples». Tenía razón, naturalmente, y a lo largo de los años muchos otros laureados con el Nobel se han manifestado de acuerdo con él.
 
El físico americano Arno Penzias compartió el Premio Nobel de 1978 por su descubrimiento de microondas en el espacio, unas pautas que los físicos han interpretado como evidencia de que el universo fue creado de la nada. Penzias dijo: «Si yo no tuviera otros datos que los primeros capítulos de Génesis, algunos de los Salmos, y otros pasajes de las Escrituras, habría llegado esencialmente al mismo escenario del origen del universo que queda indicado por los datos científicos».
 
El investigador anglo-germano Ernst Boris Chain recibió el Premio Nobel en Medicina por su trabajo con la penicilina. Chain dice: «El principio del propósito [divino] contempla cara a cara al biólogo allá donde mire La probabilidad de que un acontecimiento como el origen de las moléculas de DNA haya tenido lugar por pura casualidad es sencillamente demasiado pequeña para poderla considerar con seriedad »
 
Chain dijo también: «La presuposición de la existencia de fuerzas directoras en el origen y desarrollo de los procesos vitales deviene una necesidad en cualquier clase de interpretación».
 
El físico americano Arthur Compton descubrió lo que se conoce como el Efecto Compton, que tiene que ver con los rayos X. Dijo él: «Para mí, la fe comienza con la comprensión de que una inteligencia suprema dio el ser al universo y creó al hombre. Yo no encuentro difícil tener esta fe, porque un universo ordenado inteligente da testimonio de la más grande declaración jamás hecha: «En el principio creó Dios »».
 
William D. Phillips recibió el Premio Nobel de química de 1997 por el empleo de lásers para producir temperaturas de sólo una fracción de grado por encima del cero absoluto. Phillips se chanceó una vez de que tantos de sus colegas eran cristianos que no podía pasar de un lado al otro de su iglesia sin «tropezar sobre una docena de físicos».
 
Se ha extendido el tópico de que los científicos son ateos, pero no es cierto ni de lejos. El profesor Richard Bube de Stanford dice: «Hay [en proporción] tantos camioneros ateos como científicos ateos». Pero entre los laureados con el Premio Nobel, la cantidad de los que reconocen la mano de Dios en el universo es notablemente elevada.
 
Cuando aparezcan en los noticieros los ganadores de esta semana, observen lo que dicen. Si se parecen a muchos de sus predecesores, puede que nos sorprendan. Porque una cantidad creciente de científicos están descubriendo en la escuela del Designio Inteligente y en estudios de la estructura de la célula que lo que usted y yo creemos por la fe es también sólida ciencia.
 
Copyright © 2000 Prison Fellowship Ministries
Traducción: Santiago Escuain - SEDIN / Servicio Evangélico
 
«BreakPoint con Chuck Colson» es un comentario diario sobre las noticias y tendencias desde una perspectiva cristiana. Transmitido en más de 1.000 emisoras de radio por todos los Estados Unidos, las transcripciones de BreakPoint están también disponibles en Internet.
 
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ICONOS DE LA EVOLUCIÓN
 
Un nuevo libro del Dr. Jonathan Wells, doctorado en Biología Molecular y Celular en la Universidad de California en Berkeley e investigador posdoctoral en la misma universidad.
 
NOTA DE PRENSA
 
Un nuevo libro científico destaca las falsas pretensiones de las evidencias de una evolución darwinista
 
Icons of Evolution, del doctor Jonathan Wells, fecha prevista de publicación del 15 de octubre de 2000
 
Un libro recién publicado, Icons of Evolution (Regnery, 2000), del biólogo molecular doctor Jonathan Wells, destaca cómo la mitología, las falsedades y los fraudes dentro de los actuales círculos científicos pasan como evidencia en favor de la evolución darwinista.
 
Icons of Evolution examina diez de los más destacados argumentos que usan los neodarwinistas como ejemplos de evidencia en favor de la evolución, y expone cómo cada uno de ellos es tergiversado y abusado para apoyar la teoría darwinista del naturalismo.
 
«Los darwinistas dogmáticos afirman que nada en biología tiene sentido excepto a la luz de la evolución,» dice Wells, miembro Senior del Centro para la Renovación de la Ciencia y de la Cultura del Instituto Discovery. «Luego tergiversan las evidencias para promover su opinión. La verdad es que nada en biología tiene sentido excepto a la luz de la evidencia.»
 
De hecho, dice Wells, «resulta que la evidencia no es evidencia en absoluto. A lo largo de la década pasada se han presentado fraudes científicos conocidos como evidencia de evolución, como los dibujos falseados de embriones de Haeckel y el mito de la polilla del abedul».
 
Muchos de los principales libros de texto de biología para instituto y universidad presentan a los estudiantes con dibujos de similitudes entre embriones de peces y de humanos, y afirman que estas similitudes constituyen evidencia de que los peces y los humanos comparten un antecesor común. «Los embriólogos han sabido durante más de un siglo que estos dibujos estaban falseados,» afirmó Wells.
 
Se emplean fotografías de polillas de colores claros y oscuros sobre troncos de árboles para enseñar a los estudiantes cómo la selección natural alteró las proporciones de ambas formas cuando los árboles se oscurecieron debido a la polución durante la revolución industrial. Desde la década de 1980, los científicos han sabido que las polillas ni siquiera se posan sobre los troncos de los árboles, y que todas las fotografías eran montajes, añadió Wells. «En Icons of Evolution el doctor Wells ha denunciado de manera brillante las exageradas pretensiones y engaños que han persistido en los tratamientos de los orígenes en los libros de texto normativos de biología, a pesar de evidencia contraria,» afirma el doctor Dean Kenyon, catedrático de biología en la Universidad Estatal de San Francisco. «Jonathan Wells nos ha hecho un gran servicio, tanto a la comunidad científica como a los educadores y al público en general.»
 
Además de los dibujos fraudulentos de Haeckel y del mito de la polilla del abedul, algunas de las otras falsas o engañosas imágenes descritas de forma detallada por el doctor Wells en Icons of Evolution incluyen:
 
* una redoma de laboratorio conteniendo una simulación de la atmósfera primitiva de la tierra, en la que chispas eléctricas producen los componentes químicos básicos de las células vivientes;
 
* el árbol evolutivo de la vida, reconstruido de un gran y creciente cuerpo de evidencia fósil y molecular;
 
* estructuras óseas similares en el ala de un murciélago, la aleta de una marsopa, la pata de un caballo y la mano de un hombre, que indican su origen evolutivo a partir de un antepasado común;
 
* las moscas de la fruta con un par extra de alas, lo que muestra que las mutaciones genéticas pueden proveer los materiales brutos para la evolución.
 
«Wells demuestra con pasmosa claridad que los ejemplos de libro de texto que los darwinistas mismos han escogido como las columnas de su teoría son todos ellos falsos o engañosos,» dice el doctor Michael Behe, autor de La Caja Negra de Darwin y Catedrático de Ciencias Biológicas en la Universidad de Lehigh en Pennsylvania.
 
«Este es uno de los libros más importantes que se hayan escrito jamás acerca de la controversia evolucionista,» dice Phillip E. Johnson, Catedrático de Leyes, Universidad de California en Berkeley, autor de Proceso a Darwin y de The Wedge of Truth [La Cuña de la Verdad]. «Muestra cómo la devoción a la ideología darwinista ha llevado a libros de texto repletos de falsas informaciones.»
 
El doctor Wells es Miembro Senior del Centro para la Renovación de la Ciencia y de la Cultura del Instituto Discovery y posee un doctorado (Ph.D.) en Biología Molecular y Celular de la Universidad de California en Berkeley. Es autor del libro de inminente publicación en inglés Icons of Evolution [Iconos de la Evolución] (Regnery, octubre 2000) y de la obra Charles Hodge's Critique of Darwinism [La crítica de Charles Hodge al darwinismo] (Edwin Mellen Press, 1988).
 
Para más información (en inglés) acerca del doctor Jonathan Wells y su obra Icons of Evolution, visite http://www.iconsofevolution.com en Internet. Para informaciones de prensa o para programar una entrevista con el doctor Wells, llame a Rob Crowther al número de Estados Unidos (206) 292-0401 extensión 107, o envíe un correo electrónico a robcr@discovery.org
 


Introducción al libro (por ahora sólo disponible en inglés)
 
ICONS OF EVOLUTION [ICONOS DE LA EVOLUCIÓN]: ¿Ciencia o Mito? &emdash; Por qué mucho de lo que enseñamos sobre la evolución es erróneo]
 
(Washington DC: Regnery, 2000)
 
por Jonathan Wells
 
«La ciencia es la búsqueda en pos de la verdad», escribió el químico Linus Pauling, ganador de dos premios Nobel. Bruce Alberts, actual presidente de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, está de acuerdo. «La ciencia y las mentiras no pueden coexistir», declaró Alberts en mayo de 2000, citando al estadista israelí Shimon Peres. «No tenemos mentiras científicas, y no se puede mentir científicamente. La ciencia es fundamentalmente la búsqueda de la verdad». Para la mayoría de la gente, lo contrario a ciencia es mito. Un mito es una historia que puede llenar una necesidad subjetiva o revelar algo profundo acerca de la psique humana, pero tal como se emplea comúnmente no es una descripción de la realidad objetiva. «La mayoría de los científicos dan un respingo», escribe el ex director de la revista Science, Roger Lewin, «cuando se aplica la palabra "mito" a aquello que ellos consideran que es la búsqueda de la verdad.»
 
Naturalmente, la ciencia tiene elementos míticos, porque todas las empresas humanas los tienen. Pero los científicos tienen razón en sobresaltarse cuando sus declaraciones son tachadas de mitos, porque su objetivo como científicos es minimizar la narración de historias subjetivas y maximizar la verdad objetiva. La búsqueda de la verdad no es sólo algo noble, sino que es también sumamente útil. Al ofrecernos lo más cercano que tenemos a una verdadera comprensión del mundo natural, la ciencia nos posibilita vivir vidas más seguras, sanas y más productivas. Si la ciencia no fuese la búsqueda de la verdad, nuestros puentes no soportarían el peso que cargamos sobre ellos, nuestras vidas no tendrían la duración que tienen, y la moderna civilización tecnológica no existiría. Contar historias es también una valiosa empresa. Sin historias no tendríamos cultura. Pero no llamamos a narradores de historias para que construyan puentes o efectúen operaciones quirúrgicas. Para estas tareas, preferimos a personas que se hayan disciplinado a comprender las realidades del acero o de la carne.
 
La disciplina de la ciencia
 
¿Cómo se disciplinan los científicos a comprender el mundo natural? Los filósofos de la ciencia han contestado a esta pregunta de diversas maneras, pero una cosa queda clara: Cualquier teoría que pretenda ser científica debe de alguna manera, en cierto punto, ser contrastada con observaciones o experimentos. Según un folleto sobre enseñanza de la ciencia publicado en 1998 por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, «es de la naturaleza de la ciencia ensayar y volver a ensayar explicaciones frente al mundo natural». Las teorías que sobreviven a repetidos ensayos pueden ser provisionalmente contempladas como declaraciones verdaderas acerca del mundo. Pero si se da un conflicto persistente entre la teoría y la evidencia, la primera debe ceder a la segunda. Como lo expresó el filósofo de la ciencia Francis Bacon, debemos obedecer a la Naturaleza a fin de manipularla. Cuando la ciencia deja de obedecer a la naturaleza, los puentes se huden y los pacientes mueren sobre la mesa de operaciones. El ensayo de las teorías mediante la evidencia es algo que nunca cesa.
 
El folleto de la Academia Nacional dice correctamente que «todo conocimiento científico está, en principio, sujeto a cambios al hacerse disponibles nuevas evidencias». No importa cuánto tiempo una teoría haya sido mantenida, ni cuántos científicos la crean en la actualidad. Si surge evidencia contradictoria, la teoría debe ser reevaluada o incluso abandonada. En caso contrario no se trata de ciencia, sino de mito. Para asegurar que las teorías sean ensayadas de manera objetiva y que no lleguen a ser mitos subjetivos, su ensayo debe ser público, no privado. «Este proceso de escrutinio público», según el folleto de la Academia Nacional, «forma una parte esencial de la ciencia. Funciona con el propósito de eliminar los prejuicios y la subjetividad del individuo, porque otros deben también poder determinar si una explicación propuesta es coherente con la evidencia disponible.» Dentro de la comunidad científica, este proceso recibe el nombre de «evaluación por los iguales». Algunas declaraciones científicas son tan intrincadamente técnicas que sólo pueden ser evaluadas de manera apropiada por especialistas. En tales casos, los «iguales» son un puñado de expertos. Pero en un número sorprendente de casos, la persona de la calle es probablemente tan competente para hacerse un juicio como el científico más instruido. Si una teoría de la gravedad predice que los objetos pesados caerán hacia arriba, no se precisa de un astrofísico para constatar que la teoría es errónea. Y si una fotografía de un embrión no se parece al embrión real, no se precisa de un embriólogo para ver que la fotografía está falseada.
 
De modo que una persona normal con acceso a la evidencia debería poder comprender y valorar muchas declaraciones científicas. El folleto de la Academia Nacional reconocía este extremo al comenzar con el llamamiento de Thomas Jefferson a «la difusión del conocimiento entre la gente. No se puede pensar en ningún otro fundamento seguro para la preservación de la libertad y de la felicidad». El folleto proseguía: «Jefferson vio claramente lo que se ha ido haciendo más y más evidente desde entonces: la suerte de una nación descansa en la capacidad de sus ciudadanos de comprender y emplear la información acerca del mundo en que viven». El Juez de Distrito James Graham afirmó esta sabiduría jeffersoniana en una columna de un diario de Ohio en mayo de 2000. Graham escribió: «La ciencia no es un sacerdocio inescrutable. Cualquier persona con una inteligencia razonable debería, con alguna diligencia, ser capaz de comprender y valorar críticamente una teoría científica».
 
Tanto el folleto de la Academia Nacional como la columna periodística del Juez Graham se redactaron en el contexto de la actual controversia acerca de la evolución. Pero el primero fue escrito para defender la teoría de Darwin, mientras que la segunda fue escrita para defender a algunos de sus críticos. En otras palabras, tanto los defensores como los críticos del evolucionismo darwinista están apelando a la inteligencia y a la sabiduría del público para resolver la controversia. Este libro ha sido escrito con la convicción de que las teorías científicas en general, y el evolucionismo darwinista en particular, pueden ser evaluadas por cualquier persona inteligente con acceso a la evidencia. Pero antes de contemplar la evidencia en pro de la evolución, hemos de saber qué es la evolución.
 
¿Qué es la evolución?
 
La evolución biológica es la teoría de que todos los seres vivientes son descendientes modificados de un antecesor común que vivió en el pasado remoto. Dice que usted y yo somos descendientes de unos antecesores simiescos, y que ellos a su vez procedían de animales todavía más primitivos. Éste es el sentido primario de «evolución» entre los biólogos. «La evolución biológica», según el folleto de la Academia Nacional, «explica que los seres vivos comparten antepasados comunes. A lo largo del tiempo, el cambio evolutivo da origen a nuevas especies. Darwin designó este proceso como "descendencia con modificación", y perdura hoy como una buena definición de la evolución biológica.» Para Charles Darwin, la descendencia con modificación era el origen de todos los seres vivientes después de los primeros organismos. Él escribió en El Origen de las Especies: «Contemplo a todos los seres no como creaciones especiales, sino como los descendientes lineales de unos pocos seres» que vivieron en el pasado remoto. La razón de que los seres vivos sean ahora tan diferentes entre sí, creía Darwin, es que han sido modificados por la selección natural, o supervivencia de los más aptos: «Estoy convencido de que la Selección Natural ha sido el medio más importante, pero no el exclusivo, de modificación».
 
Cuando los proponentes de la teoría de Darwin responden a los críticos, afirman a veces que «evolución» significa simplemente cambio a lo largo del tiempo. Pero esto es una clara evasiva. Ninguna persona racional niega la realidad del cambio, y no nos fue necesario que viniera Charles Darwin para convencernos de ello. Si «evolución» sólo significase esto, sería una cuestión sin polémica. Sólo algo menos evasiva es la declaración de que tiene lugar una descedencia con modificación. Naturalmente que sucede, porque todos los organismos dentro de una sola especie están relacionados mediante descendencia con modificación. Esto lo vemos en nuestras propias familias, y los criadores de plantas y animales lo ven en su trabajo. Pero esto sigue dejando de lado la verdadera cuestión. Nadie duda que se da descendencia con modificación en el curso de la reproducción biológica ordinaria. La cuestión es si la descendencia con modificación explica el origen de nuevas especies &emdash;de hecho, de cada una de las especies existentes. Lo mismo que el cambio a lo largo del tiempo, la descendencia con modificación dentro de una especie es algo totalmente no polémico. Pero el evolucionismo darwinista pretende mucho más. En particular, pretende que la descendencia con modificación explica el origen y la diversificación de todos los seres vivos. La única manera en que alguien puede determinar si esta declaración es cierta es comparándola con observaciones o experimentos. Lo mismo que en el caso de todas las demás teorías científicas, el evolucionismo darwinista ha de ser continuamente contrastado con la evidencia. Si no se ajusta a la evidencia, debe ser reevaluada o abandonada &emdash;en caso contrario, no se trata de ciencia, sino de mito.
 
Evidencia de evolución
 
Cuando se pide una relación de la evidencia en favor de la evolución darwinista, la mayoría de la gente &emdash;incluyendo la mayor parte de los biólogos&emdash; dan el mismo conjunto de ejemplos, porque todos ellos aprendieron biología de los mismos pocos libros de texto. Los ejemplos más comunes son:
 
* una redoma de laboratorio conteniendo una simulación de la atmósfera primitiva de la tierra, en la que chispas eléctricas producen los componentes químicos básicos de las células vivientes;
 
* el árbol evolutivo de la vida, reconstruido de un gran y creciente cuerpo de evidencia fósil y molecular;
 
* estructuras óseas similares en el ala de un murciélago, la aleta de una marsopa, la pata de un caballo y la mano de un hombre, que indican su origen evolutivo a partir de un antepasado común;
 
* ilustraciones de semejanzas en embriones jóvenes que muestran que los anfibios, reptiles, aves y seres humanos descienden todos de un animal ictíneo;
 
* El Archaeopteryx, ave fósil con dientes en los picos y garras en las alas, el eslabón perdido entre los antiguos reptiles y las aves modernas;
 
* las polillas del abedul sobre troncos de árboles, mostrando cómo el camuflaje y las aves depredadoras han producido el más famoso ejemplo de evolución por selección natural;
 
* los pinzones de Darwin en las islas Galápagos, trece distintas especies que divergieron de una cuando la selección natural produjo diferencias en sus picos, lo cual inspiró a Darwin para formular su teoría de la evolución;
 
* las moscas de la fruta con un par extra de alas, lo que muestra que las mutaciones genéticas pueden proveer los materiales brutos para la evolución;
 
* una pauta ramificada de los fósiles del caballo que refuta la vieja idea de que la evolución fue dirigida; e
 
* ilustraciones de seres simiescos evolucionando a humanos, mostrando que somos simplemente animales y que nuestra existencia es meramente un subproducto de causas naturales carentes de propósito.
 
* Estos ejemplos se emplean con tanta frecuencia como evidencia de la teoría de Darwin que la mayoría de ellos han sido designados como «iconos» de la evolución. Y, sin embargo, de una u otra manera, falsean la verdad.
 
¿Ciencia o Mito?
 
Algunos de estos iconos de la evolución presentan presuposiciones o hipótesis como si fuesen hechos observados; en palabras de Stephen Jay Gould, son «encarnaciones de conceptos disfrazadas como descripciones neutrales de la naturaleza». Otros de ellos encubren furiosas polémicas entre biólogos que tienen implicaciones de gran alcance para la teoría evolucionista. Lo peor de todo es que algunos son directamente contrarios a evidencias científicas bien establecidas. La mayoría de los biólogos son desconocedores de estos problemas. En realidad, la mayoría de los biólogos trabajan en campos muy alejados de la biología evolutiva. La mayor parte de lo que saben de evolución lo aprendieron de libros de texto de biología y de los mismos artículos de revistas y de documentales de televisión que lee y ve el gran público. Pero los libros de texto y las presentaciones populares dependen primordialmente de los iconos de la evolución, de modo que, por lo que respecta a muchos biólogos, los iconos son la evidencia de la evolución.
 
Algunos biólogos son conscientes de dificultades acerca de un icono en particular porque distorsiona la evidencia que conocen en su propio campo. Cuando leen la literatura científica en su propio campo de especialidad, pueden ver que aquel icono es conducente a falsas conclusiones, o que es directamente falso. Pero puede que crean que se trata sólo de un problema aislado, especialmente cuando se les asegura que la teoría de Darwin está apoyada por evidencias abrumadoras en los otros campos. Si creen en la corrección fundamental de la evolución darwinista, puede que echen a un lado sus dudas acerca del icono en particular del que saben algo. Por otra parte, si dan expresión a sus recelos, puede que encuentren difícil conseguir ser oídos por sus colegas, porque (como veremos) criticar el evolucionismo darwinista es sumamente impopular entre los biólogos de habla inglesa. Esta puede ser la causa de que los problemas con los iconos de la evolución no sean más ampliamente conocidos. Y a esto se debe que muchos biólogos se sentirán igual de sorprendidos que el público en general al enterarse de lo graves y extensos que son estos problemas.
 
Los capítulos que siguen comparan los iconos de la evolución con la evidencia científica publicada, y revelan que mucho de lo que enseñamos acerca de la evolución es erróneo. Este hecho suscita cuestiones perturbadoras acerca de la posición del evolucionismo darwinista. Si se da por supuesto que los iconos de la evolución son nuestra mejor evidencia en pro de la teoría de Darwin, y todos ellos son falsos o conducentes a error, ¿qué nos dice esto acerca de la teoría? ¿Es ciencia, o es mito?
 


Acerca del autor: Jonathan Wells
 
Jonathan Wells ha recibido dos grados de doctorado (Ph.D.): uno en Biología Molecular y Celular de la Universidad de California en Berkeley, y otro en Estudios Religiosos de la Universidad de Yale. Ha llevado a cabo investigación posdoctoral en la Universidad de California en Berkeley y ha enseñado biología en la Universidad Estatal de California en Hayward. El doctor Wells ha publicado artículos tanto en revistas científicas como religiosas, incluyendo Development, Proceedings of the National Academy of Sciences USA, BioSystems, American Presbyterians y Patristic and Byzantine Review. Es también autor del libro Charles Hodge's Critique of Darwinism (Edwin Mellen Press, 1988). Es Miembro Senior en el Instituto Discovery. El trabajo del doctor Wells en biología del desarrollo plantea un serio reto a la idea neodarwinista de que las mutaciones aleatorias pueden crear nuevos planes somáticos y organismos.
 


Opiniones acerca de Icons of Evolution
 
Reseñas del libro:
 
Los dirigentes científicos nos dicen que la ciencia es la búsqueda de la verdad, y que la ciencia no puede coexistir con mentiras. Todos damos por supuesto que los textos contienen sólo unas pocas erratas y unos errores factuales menores. Pero, ¿es esto realmente así? El público debería ser consciente de cómo los libros de texto por todo nuestro sistema educativo abusan de estos iconos, y al afrontar esta cuestión, Wells ha hecho un gran servicio al público. Sus argumentos son fáciles de seguimiento para el gran público. Sin embargo, la extensa cobertura de todos los iconos del darwinismo en los distintos campos de la biología, con extensas notas de investigación, hace de este volumen una valiosa obra de referencia para el biólogo profesional. Icons of Evolution es una lectura obligada para todos los que tengan un interés en la ciencia, y especialmente en los argumentos en favor y en contra del darwinismo.

&emdash;Paul Chien, Departamento de Biología, Universidad de San Francisco
 
Jonathan Wells nos ha hecho un gran servicio, tanto a la comunidad científica como a los educadores y al público en general. En Icons of Evolution ha denunciado de manera brillante las exageradas pretensiones y los engaños que han persistido durante décadas en tratamientos estándar de los libros de texto de biología sobre orígenes, a pesar de la evidencia en contra. Estas pretensiones han sido repetidas con tanta frecuencia que parecen irrefutables, esto es, hasta que uno lee el libro de Wells.

&emdash;Dean H. Kenyon, Catedrático de Biología, Universidad Estatal de San Francisco
 
Jonathan Wells demuestra con pasmosa claridad que los ejemplos de libro de texto que los darwinistas mismos han escogido como las columnas de su teoría son todos ellos falsos o engañosos. ¿Qué implica ello acerca de sus criterios científicos? ¿Por qué debería ahora nadie creer en ninguno de sus otros ejemplos?

&emdash;Michael J. Behe, Catedrático de Ciencias Biológicas, Universidad de Lehigh, Pennsylvania
 
Este es uno de los libros más importantes que se hayan escrito jamás acerca de la controversia evolucionista. Muestra cómo la devoción a la ideología darwinista ha llevado a libros de texto repletos de falsas informaciones.

&emdash;Phillip E. Johnson, catedrático de leyes, Universidad de California en Berkeley, autor de The Wedge of Truth (La Cuña de la Verdad).
 


SOBRE EL ACTUAL DEBATE ENTRE UNA TIERRA ANTIGUA Y UNA TIERRA RECIENTE
 
Finalmente, queda publicada en castellano en la página Web de SEDIN una reevaluación de la relación de los seis días (literales de la creación) con el principio de los cielos y la tierra (la diferencia constatada en estructura interna entre Génesis 1:1-2 y Génesis 1:3ss.). Esta reevaluación ya había estado publicada en inglés desde el 17 de mayo de 1999 en este portal, bajo el título
 
On the current debate about an Old Earth and a Young Earth,
por Santiago Escuain, en
http://www.sedin.org/propeng/y_o_dbt.htm
 
aparece ahora en castellano bajo el título
 
Sobre el actual debate entre una Tierra Antigua y una Tierra Reciente - Una reseña de diversas posiciones a la luz de las Escrituras y de sus implicaciones
por Santiago Escuain
 
http://www.sedin.org/propesp/rec_ant.htm
 
En formato .PDF para Acrobat Reader, listo para impresora (tamaño de papel DIN A4):
 
http://www.sedin.org/PDFS/rec_ant.pdf
 
El prefacio y el índice rezan así:
 
PREFACIO
 
Esto viene de la pluma de uno que en el pasado había mantenido de manera consecuente una posición de un universo reciente como un necesario corolario de las Escrituras. Esta posición ha cambiado, debido a las Escrituras. Sigue la explicación en el contexto de un examen de los actuales modelos generalmente propuestos y defendidos por los cristianos acerca del origen del universo. En tanto que mantengo que la biosfera fue desde luego creada recientemente junto con sus habitantes, con el Hombre como el gran propósito de Dios, he llegado a constatar que la Escritura guarda silencio acerca de la edad del Universo y de la Tierra como cuerpo físico, situando el primero y la segunda en un pasado sin fecha, no necesariamente remoto, pero tampoco dogmáticamente reciente. Esto ha seguido a mi lectura de obras escritas por los eminentes hebraístas G. V. Wigram, W. Kelly y el doctor Bernard Northrup, de la obra de Gorman Gray, y de comunicaciones con otros cristianos. A todos ellos va mi agradecimiento por ayudarme a darme cuenta de unos puntos débiles de un modelo que requiere ser ajustado a la Escritura de Verdad. Que todos aprendamos a apegarnos a la Escritura y a no ir más allá de la misma.
 
Índice
 
* Breve introducción
* Cuatro puntos de vista comunes y lo que significan
* Méritos y deméritos de los cuatro puntos de vista comunes
* Génesis 1 - Estructura y contenido
* Éxodo 20:11
* El quinto punto de vista
* Examen de las objeciones:
¿Creación de las estrellas, el sol y la luna el día 4?
- Examen del texto hebreo
* Geología e Historia Bíblica
* Consideraciones a tener presentes respecto a la edad del universo
* Conclusión
 


CITAS CITABLES
 
El filósofo Thomas Nagel, en su libro The Last Word [La última palabra] (Oxford University Press, 1997) se refiere a lo que él llama «el temor a la religión misma». Escribe él: «Hablo por experiencia, siendo que yo mismo siento profundamente este temor: Deseo que el ateísmo sea cierto y me intranquiliza el hecho de que algunas de las personas más inteligentes y mejor informadas que conozco son creyentes religiosos. No se trata sólo de que yo no creo en Dios y que, naturalmente, espero estar en lo cierto en mi creencia. ¡Se trata de que tengo la esperanza de que no haya Dios! No quiero que haya Dios; no quiero que el universo sea así.» Desde su punto de vista, este temor puede ser «la causa de mucho del cientificismo y reduccionismo de nuestro tiempo» (pág. 130).
 


ENGLISH SECTION
 
QUOTABLE QUOTES
 
Philosopher Thomas Nagel, in his book, The Last Word (Oxford University Press, 1997) talks about what he calls "the fear of religion itself." He writes, "I speak from experience, being strongly subject to this fear myself: I want atheism to be true and am made uneasy by the fact that some of the most intelligent and well-informed people I know are religious believers. It isn't just that I don't believe in God and, naturally, hope that I'm right in my belief. It's that I hope there is no God! I don't want there to be a God; I don't want the universe to be like that." In his view, this fear may be "responsible for much of the scientism and reductionism of our time." (p. 130)
 
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